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lunes, 28 de agosto de 2017

VIVIENDO COMO CAVERNICOLA

   Hola amiga(o) pensante.  Este fue un reencuentro breve. Ya les dije que en mi pueblo los servicios de telefonía e internet están a cargo del estado, pero los irresponsables gobernantes del municipio y del estado no les dan la gana de restablecer el servicio.
  Quizás, como ahora viene elecciones de gobernadores hagan la apariencia de “servidores públicos” que no duermen si su comunidad tiene problemas que son de su competencia.
  Así que nos veremos…”cuando a ellos les salga...” no voy a decir malas palabras.

  Nos vemos pensantes.  

viernes, 25 de agosto de 2017

ENTRENANDOSE PARA SUFRIR

  LOS PENSANTES SE ENTRENAN TODOS LOS DÍAS
    Hola amiga(o) pensante. La tarea más difícil para un coach o entrenador, es quitarle a la persona lo malos hábitos o patrones habituales que ha programado en esa actividad. 
   A los pensantes les lleva un tiempo sincronizar sus pensamientos, su mente y su cuerpo para llevar a cabo cualquier actividad.
  Ya todos sabemos que cuando la acción se repite cierto tiempo se automatiza. La mente como un piloto automático se ocupa de dirigir el cuerpo para ejecutar los movimientos.
  Mientras el piloto automático conduce, el pensante se da el lujo de pensar otras cosas y andar hasta inconsciente, como cuando está borracho que no recuerda lo que hizo.
   Esa mente es fantástica, pero él, que su única actividad es pensar, cada día va de mal en peor.
  Pierde control de lo único que puede hacer, “pensar”. Y va delegando a su mente el control del acto de pensar en el tema o asunto que está tratando.
   Yo digo “pensar” y muchos entienden “pensamientos”; no por favor, el acto de pensar es una cosa y los pensamientos son los productos que se fabrican con ese acto. Dos cosas completamente diferentes. La máquina de inyección que produce botellas plásticas, no es botella.
  En el grado que no se controle el acto de pensar, en ese grado se pierde voluntad para ponerle contenidos a los pensamientos.
  ¿El contenido? Es lo que diferencia un pensamiento de otro. Por ejemplo: el pensamiento con el contenido que vales oro, y el pensamiento con el contenido que vales menos que nada.
   Ese contenido es el que produce el efecto de cómo te sientes, o cómo crees que eres, etc.
   No trates de pensar contenidos bonitos, positivo, o ideas brillantes estando descontrolado con el acto de pensar.
  Haz la prueba, escoge un momento que estés preocupado por un problema, nervioso o deprimido y observa los contenidos que le está poniendo a los pensamientos que produces.
  No me vas a decir que son ideas brillantes. Sabes que estando fuera de control lo que piensas en lugar de favorecerte, empeoran tu situación.
   Aquí es donde los pensantes se dicen ellos mismos; “tengo que controlarme, tengo que controlarme…” Saben que están metiendo la pata.
  Ahora, ¿cómo se controla un pensante a sí mismo para no seguir produciendo esos contenidos locos?
  No te puedes poner una camisa de fuerza, ¿cómo amarras a un pensante para que deje de pensar?
  Como se cree que el cerebro es el que piensa, entonces unas buenas drogas que desconecten al pensante (espíritu) de la actividad física cerebral, y lo pongan a flotar en nubes de inconsciencia, es la solución más expedita.
  ¿Qué se puede hacer al observarse que se ha perdido el control del acto de pensar?
   No, eso tampoco… eso de tratar de no pensar lo ha intentado casi todo el mundo y siguen igual de descontrolados o peor.
  Tampoco trates de controlar “la mente” estando tú descontrolado. Has tratado de controlar algo cuando estás asustado, con el corazón que se te quiere salir por la boca. Por lo general se embarra más el asunto.
  Lo que se acostumbra a decir que son nervios; es un estado de descontrol del acto de pensar.
  ¿Quieres curar los nervios?... Vuélvete muy bueno controlando el acto de pensar. Vas a caminar por la cuerda floja, controla el acto de pensar y te controlaras. No habrá nervios, y como tienes control del acto de pensar no vas a poner contenidos que te den miedo. Ni tonto que fueras para querer hacerte sufrir.
   Ahora volviendo a lo anterior, “que puedes hacer si te observas que has perdido el control del acto de pensar”.
   Un carro se colea en la nieve o en una carretera mojada, una recomendación importante de los expertos, es que no toques los frenos. Si pierdes el control sabiendo que no debes hacerlo, lo haces “como por instinto” Tratas de frenar con todo.
  No es instinto, perdiste el control y todo tu está reaccionando sin voluntad.
  Pero no vas a esperar que el carro se colee para practicar las recomendaciones de volverte un conductor tan bueno que ni ese imprevisto te saque de control.
  No, no vas a esperar estar asustado, adolorido, enojado, triste, preocupado, angustiado, etc.  para practicar control del acto de pensar. Lo vas hacer, así como estás ahorita.
   Termina de leer y obsérvate pensando. Observa la acción, ponle atención al acto. Te vas a dar cuenta que eres tú que lo ejecutas de manera consciente y puedes poner el contenido que te dé la gana.
  Prueba cambiar de tema al pensar. Si lo hiciste, cambiaste de tipo de contenido.
  Prueba un contenido y siente su efecto. Por ejemplo en tu novio o novia, un una sabrosa comida, etc. Prueba contenidos de dolor, de tipos de actitudes que te desagradan, etc.
   El efecto que experimentas depende del tipo de contenido que pongas a los pensamientos que produces, pero si estas fuera de control, ¿Qué crees, serán buenos para ti esos contenidos?
  Tú tienes la respuesta.
   Ahora yo te digo: Para volverse un buen pensante, no es como sugiere el “Sistema manipulador de este planeta” metiéndote en la cabeza todos los libros, de todas las bibliotecas del mundo.
   Ellos tienen mucho conocimiento, y gobiernan el mundo, pero están más locos que los que están en los manicomios.
   En el grado que controles tu acto de pensar, en ese grado no te haces sufrir tú mismo sin necesidad, y los manipuladores van a tener que inventar otro medio para seguir teniendo borregos que los mantengan en el poder.
  Ha sido un grato placer. Buen provecho con esos contenidos que te hacen grande y brillante.  Nos vemos pensantes. 

 

 

miércoles, 23 de agosto de 2017

DETRÁS DE LA INFELICIDAD HAY COBARDÍA



¿NO ME CREES? LEE PARA QUE VEAS
    Hola amiga(o) pensante. La infelicidad a veces es producto de la cobardía o a la falta de valor.
  El pensante por lo general sabe cuándo las cosas que hace en el diario vivir, las hace sin amor, sin sentir pasión.
  Es sabido que las cosas que se hacen bien, son aquellas que se hacen con amor, o se hacen con pasión. No solo es importante en lo que hacemos, nos importa mucho cuando otro hace algo para uno.
  Exigimos a otros que les pongan amor a lo que hacen, porque sabemos que no solo esa persona va a dar lo mejor de sí, sino que es una persona que transmite ánimo, contagia credibilidad en los buenos resultados.
   Te has preguntado; ¿cuántas de las cosas que haces a diario, las estás haciendo con amor?
  Para cualquier pensante es fácil saber lo que hace y no hace con amor. Hasta puede medir y reconocer el porqué de su infelicidad, haciendo esto.
  Sin embargo, aun sabiendo la causa de su infelicidad, o del poco entusiasmo que siente por el tipo de vida que lleva, no hace nada al respecto.
   Un camino para solucionar esto, que es muy usado, pero que no conduce a solucionarlo, es tratar de seguir haciendo lo que hace, pero rebuscando en su interior un amor que no existe y que no puede producir.
   Y no puede producir ese tipo de energía emotiva, porque eso que hace está roto, o no está alineado a sus sueños, metas u objetivos en la vida.
  A veces algunos pensantes alegan padecer de un punto anterior, que es; “no saber lo que quieren hacer en la vida”.
  Bueno, si lo sabe, lo que pasa es que todavía está medio dormido, no quiere abrir los ojos espirituales. Le recomiendo que busque la manera de despertar para que vea que camino debe tomar.  
  Pero hay muchos que “dicen” saber, pero las circunstancias no se lo han permitido, ni les están permitiendo hacer las cosas que les gustan.
  Sigue en el mismo trabajo, con la misma pareja, con la misma rutina de todos los días, y la excusa preferida, las circunstancias, la realidad que está viviendo. Y tiene años esperando que cambien a su favor, para empezar, hacer lo que le gusta.
  Si alguien quiere encarar su situación en este momento, es obvio que se va a encontrar con la realidad inobjetable para él, de que las circunstancias lo han obligado hacer lo que hace; no le ha quedado otro remedio. Ese es el razonamiento más elevado que lo ha llevado a esa maravillosa conclusión. “En este momento; no puedo, y mañana tampoco.
   Y el poco espacio-tiempo que dispone dentro de las obligaciones, compromisos y deberes, apenas le alcanzan para drenar su insatisfacción y falta de motivación para amar la vida y su vida. Y se pregunta con tristeza. ¿Qué voy hacer si no tengo otra alternativa?  Y ahí se encierra a rumiar su amargura.
   Ante esta disyuntiva mucha gente ha decidido resignarse; al conformismo lo llaman aceptación, así que se convierten en amargados, ácidos, quejumbrosos, rumiantes que hablan solos en acuerdo tácito u obligado con los desmanes de otros y del sistema con su efectiva manipulación de decirte lo que debes hacer.
   Si la pregunta “¿qué hacer…? sigue mortificando, entonces el pensante no se ha rendido. Se está muriendo, pero todavía patalea.  
  Estos pensantes aún con vida, que dicen saber lo que les gustaría hacer, son los que necesitan un empujón para llevar a cabo la decisión o decisiones que han estado retardando tanto tiempo.
   Decisión que de seguro no ha podido ejecutar por falta de valor; la cobardía y el miedo le invade el alma. Y con todo eso, todas sus adorables justificaciones no han podido ayudarlo a dormir en paz consigo mismo.
  ¡Es verdad! Muy difícil la decisión en estos tiempos de fuerte y persistente crisis económica y con la responsabilidad de la supervivencia de la familia.
  No es extraño que a estos pensantes que aún tienen fuerza para intentar romper su propio yugo, titubeen, o se achicopalen cada vez que lo planifican.
  En el mundo “de la lógica, de lo razonable” eso se convierte en una mala decisión. Y no va a faltar quien se lo eche en cara todos los días para darle una mano a que se arrepienta.
   Lo digo por experiencia, no importa cuántos psicópatas se hagan dueño del destino de la gente en el país, lograrán que yo deje de hacer lo que me gusta. No ha faltado quien ha tratado de hacerme ver que lo que hago no me conviene o no es lo mejor para mí. (Ya no lo hacen, los he mandado al carajo).
   Lo inesperado, lo que a veces sorprende a los pensantes indecisos, es que el tiempo pasa como Flash (personaje de los comics), más rápido que la luz. Cuando levantas la cara ya la vida ha oscurecido.
   Solución mi querida(o) amigo, encuentre algo que hacer en sus actividades del día, algo, aunque sea una solo cosa que pueda hacer con amor, con gusto. A tal punto que ni se acuerde del mal gobierno, de los corruptos y especuladores o de su mala suerte.
  No les dé el gusto a otros, déselo a usted mismo.
  Ha sido un grato placer volver a vernos. Buen provecho con su rebeldía.  Nos vemos pensante.  

martes, 22 de agosto de 2017

MIRA LO QUE PROVOCASTE



             DÉCIMAS DE AMOR
                    I
Mira lo que me provocaste
por no estar clara contigo
no me viste como amigo
y a mi corazón lo enredaste.
Querías amor y lo encontraste
ahora no sabes que hacer
lo que me das a entender
que fue un juego o un vacilón
creando una confusión
que me pone a padecer.
                II
No eres cualquier mujer
por eso mi expectativa
y la emoción en carne viva
cuando te empecé a querer.
Te quiero volver a ver
callar no es recomendable
deja que tu corazón hable
se sinceré con el mío
si su sentimiento es frío
no tiene por qué ser amable.
                   III
No me colgaré de un cable
ahogado en la decepción,
pero llego a la conclusión
que tu acción fue deleznable.
El tiempo será amigable
con este frustrado amor
se llevará este dolor
causado por una amiga,
por mí, que dios te bendiga
no te guardaré rencor.
Autor: Emilio Fernández